La ramenería más reseñada de Santiago (más de 7.000 reseñas en Google) y una de las pioneras: abrió el 2017 de la mano de Nobuyuki "Nobu" Noda, un japonés de Fukuoka que retomó el antiguo Kintaro (hasta entonces un sushi) y lo transformó 100% en ramen bar. El local es chico, caluroso y siempre con movimiento — parte del encanto es el vapor de las ollas y el bullicio típico de un ramen bar japonés real. El shoyu ramen y los gyozas son lo más pedido, y no reciben reservas. • Ideal para: una cita informal o una junta rápida en Lastarria/Bellas Artes • No hacen reservas, así que hay que llegar dispuesto a esperar en hora punta • Su lema "No ramen, no life" resume bien la propuesta