Fideos lamian estirados a mano al momento, al estilo de Lanzhou (noroeste de China): se golpean y estiran frente al cliente antes de ir directo a la olla. El caldo es claro, de hueso de vacuno, con rábano, cilantro y cebollín — una receta con más de 200 años de historia en su ciudad de origen. Es un local sencillo y sin pretensiones, pensado para comer rico y barato, no para la foto. • Ideal para: un almuerzo rápido y distinto al ramen japonés de siempre • Platos con precios accesibles, bordeando los $7.000 • No confundir con el ramen japonés: acá la cocina es china
